viernes, 19 de septiembre de 2008

Aunque no me oigas

He aquí la segunda entrega de mis relatos cortos; espero que os guste, al igual que la primera, aunque esta no es en plan "ida de olla" como la otra XD

(Ella)
Esta noche, mientras intentaba dormir, juro que sentí tu cálida mano deslizarse suavemente por mi espalda: un escalofrío recorrió mi cuerpo a la vez que el corazón me daba un vuelco y yo me daba la vuelta en la cama para verte, pero no vi nada … sólo la oscuridad de nuestra habitación me rodeaba, mientras las cortinas agitadas por el viento se burlaban de mí susurrando cosas ininteligibles. Recuerdo que esa noche mi única amiga fue la almohada, que secó todas mis lágrimas y tu camisa a la que me abracé como lo hacía contigo … lloré, no podía abrazarte, rozar tu cuerpo, ni lo podría hacer nunca más … A veces al girar en el pasillo me daba la sensación de que te iba a ver allí, con tu guitarra eléctrica, sentado en el borde de la cama deshecha, con el pelo alborotado en la cara y tu púa en la boca intentando afinar esa cuerda ”rebelde” que habías comprado nueva hacía sólo tres días … Al pensar eso mi alma bailaba de felicidad durante unos segundos, pero al ver la cama hecha y vacía, la guitarra muda, la púa en el suelo, la cuerda desafinada … el peso de la realidad caía sobre mí sin perdonarme ni un momento ni dejarme dudar: ya no estabas allí metiéndote conmigo ni riñéndome porque te cogía tus camisas, a pesar de lo grandes que eran … eran … no me acostumbro a decir que tú “eras”… para mí “eres” y siempre lo serás … eres mi amigo, mi novio, mi amante, mi esposo …
No consigo entender por qué Dios ha querido llevarte, en vez de dejarte entre los vivos … ¿¿Por qué?? ¡¡Dios!! ¿¿Por qué?? Quiero poder hablarte … decirte tantas cosas … aunque lo único que quiero que sepas es que te quiero, mi vida. Te echo de menos.

(Él)
Esta noche vi que no podías dormir … no hacías más que llorar aferrándote a mi camisa favorita … tus lágrimas caían por esa bella carita tuya que tantas veces acaricié y quise volver a sentirte … a sentir tu piel … Sí, era yo, esa caricia que notaste fue mía, pero ahora mis manos no sienten. Ni mis manos, ni mi cuerpo … ninguna sensación de frío o calor, hambre o sed … sólo me duele una parte de mí: mi alma que se me desgarra cada vez que te veo llorar.
Pero no llores, mi vida, mi niña … estoy a tu lado, aunque no me veas … aunque no me oigas … no, supongo que eso no es suficiente …
¡¡Joder!! Quiero chillar tu nombre y que me oigas, pero por mucho que lo haga, por mucho que te grite no lo oirás … pero yo sí te oigo … te oigo llorar, gritar mi nombre y maldecir a Dios por haberme llevado …
Niña mía … quisiera decirte que estoy bien … poder decirte que algún día nos volveremos a ver y que podré acariciarte de nuevo y besar tus rojos labios … pero ya no puedo … Mientras, sólo te queda vivir, aprovechar algo que yo ya no tengo.
Ahora estás frente a mi guitarra y tus ojos vuelven a llenarse de lágrimas … ¡¡Mi amor, no!! ¡No llores! ¡Joder, no quiero verte así … ! ¡¡DIOS, ÓYEME!! ¿Por qué no me puede oír? ¿¿Por qué?? Pero ¿no la ves? ¡¡Está llorando por mí, y permites que sufra de esa forma!!
Ya sé que me quieres, no hace falta que digas nada, ojala pudiera contestarte al oído, como siempre, para decirte que yo también … yo también te quiero, mi vida … te quiero …

1 comentario:

AmaRiE dijo...

QUE TRISTE!!!!

Casi lloro a moco tendido... que vida tan injusta.... por Dios!!!

Es mu bonito tu relato en 2 partes
(el y ella) y me gusta como está escrito, pero es mu triste.... mu tristeeee.... ponle un final feliz: por ejemplo que se suicide la tia pa estar con su chico...

feliz y sangriento... aunque eso seria final al estilo tamara (como diria Dani(el hermano del Vi) y tal vez no seria estilo Trini... jejeje

Que sepas que me usta tu blog y que lo visito muuxo.

AmaRiË