martes, 9 de junio de 2009

Mis jóvenes poesías 3


Bueno, la cosa va creciendo, y algunas de mis poesías van mejorando con la edad de la escritora... supongo que me vuelvo más pausada en la forma de escribir, menos trágica, algo más reflexiva... vamos, lo que viene a ser madurar... En fin... en cierta forma echo de menos algunas cosas de aquella época...
Aquí tenéis la tercera entrega de mis poemas^^


VII
Sus rayos naranjas, mechones dorados
Penachos rubios se ven frente a mí.
Su reflejo en el agua, paisaje doblado
Crea en las olas: formas sin fin.

VIII
Dicen que es más puro
El corazón que más roto está;
Supongo que el mío,
Que anda quebrado ya,
Cerca estará de la perfección.

IX
Una leyenda me contaron
De un joven feliz y presuntuoso
Que alardeaba de su corazón precioso.

Era inmaculado, sin mancha alguna
“mirad, mirad, limpio está.
Mi corazón está sin quebrar”.

En efecto tan puro era
Que no faltaba ningún pedazo
Y él lo mostraba orgulloso a su paso.

Pero un anciano torpe
Que pasaba por allí
Vio aquello y comenzó a reír.

El joven dijo molesto con la burla:
“¿De qué te ríes, viejo infeliz?
¿Debe ser acaso envidia de mí?”

“No, joven, no es por eso mi risa.
¿Acaso no ves que estás equivocado?
Tu corazón es el más feo con el que he topado.

Mira, en cambio el mío,
Roto, viejo y destrozado”
Y diciendo esto, el suyo le ha mostrado.

Era un corazón curtido
Con agujeros y cansado,
Y con heridas que aún no habían curado.

“¿Ves, joven? Este es más puro”
Aseguró firmemente el abuelo
Armando entre la gente mucho revuelo.

“Cada agujero que tiene
Es de un amor no correspondido,
Pero los amores que me han querido

También se ven en mi pecho,
Porque si alguien de veras me amó
Un trozo de su corazón arrancó

Y lo puso en el mío
Cambiándole a su vez yo
Un poco de mi humilde amor.

Por eso no es más puro el corazón
Que más inmaculado está
Porque eso significará

Que nunca a nadie ha querido
Y no hay cosa más bella
Que un amor o amistad sincera”.

El joven agachando la mirada
Derramó dos lágrimas por su rostro
Y cogió de su corazón un trozo

Cediéndoselo al anciano
Que al ver acto tan sincero
Lo aceptó lo colocó en su pecho.

No encajaba en el hueco
Pero no conforme con aquello
Cedió él también un trozo de su corazón al jovenzuelo.

El cogió el trozo
Y lo colocó en el agujero que había
Y aunque no coincidía con la herida

Se sentía mucho mejor;
Tenía un corazón más perfecto,
Pero no estaba satisfecho;

Iría a todas partes
Su alma cediendo
A cambio de amor sincero.

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