martes, 9 de junio de 2009

Mis jóvenes poesías 4


Ya queda esta entrega y otra más... en esta parte de mi vida aparece alguien que me hizo mucho daño... alguien en quien confié todas mis ilusiones y mi más puro e inocente corazón, pero supongo que no era él la persona adecuada... aún así no sé por qué no pude reflejar por escrito nunca el odio que le llegué a tener, tan sólo tengo escritas cosas bonitas de aquella época... digo yo que con llorar ya fue suficiente... De todas formas prefiero recordar la parte bonita, ya que fue mi primer amor, y dicen que nunca se olvida...



X
Me mandaron cuidarte
Y yo en la noche te cuido;
Me mandaron protegerte
Y yo de la gente te he protegido;
Y aunque nadie me mandó quererte,
Tú, niño mío, eres lo que más ha querido.

Si me dejas quererte
Yo por siempre te querré;
Si me dejas en mis alas llevarte,
A ver todas las estrellas te llevaré;
Y aunque tú decidas no amarme,
Yo de todas formas por siempre te amaré.
(Para Miguel)

XI
El perfil de las montañas
Parece dibujado con lápiz
A la luz de la diosa nocturna
Con su fulgor de brillante cáliz.

La fresca hierba recibe
La preciosa lluvia del rocío
Que cede el cielo siempre,
Sea invierno, sea estío.

El viento ruge poderoso,
Por entre las piedras se cuela,
Silbando, armando jaleo,
Como una colmena de abejas.

El joven arroyo
Se insinúa a la amada orilla,
La besa y con un susurro
Le recita una poesía.

Todas las flores duermen
Sin hacer ningún ruido,
No vayan a despertar
A los pájaros en sus nidos.


El grillo, guardián eterno,
Vigila todo en la oscuridad;
El adormece a todos
Cantando su nana sin cesar.

XII
Si miro en mi interior,
En mi origen te veré a ti
Porque antaño fuimos uno tú y yo.

Estuve vagando por el mundo
Pero hoy de nuevo me encontraste
Y por fin, mi niño, puedo volver a amarte.
(Para Miguel)

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